Entre viñedos y montañas en Mendoza

Por motivos ajenos a la organización hemos tenido que cambiar la ruta inicial. En teoría íbamos al sur, pero con las vacaciones locales y todos los bonaerenses llenando la Patagonia, pues nos hemos venido al norte, para darles tiempo a volver a sus trabajos, ¡así de generosos somos!
Así que empezamos el periplo norteño por Mendoza, famosa mayormente por dos cosas, la.primera: está muy cerca del Aconcagua, pico más alto de América, 6962 m., felicidad de alpinistas y la segunda: está aún más cerca de hectáreas y hectáreas de viñedos!
Pues que os vamos a contar…¡nos a gustado mucho Mendoza!…¡los queremos mucho a todos!…¡Astuuurias patria queridaaaaa! 😉

Pero intentemos ser objetivos y contaros nuestras andanzas. Mendoza como ciudad no vale mucho, aunque tiene sus peculiaridades. Fue destruida entera en 1861 por un terremoto, que solo dejo 3 muros de una iglesia y terminó con, prácticamente, toda la población. A pesar de que toda esa zona es desierto, unos europeos que pasaban por allí decidieron reconstruirla. Eso sí, al oeste de la original para no estar encima de una falla. ¡Que listillos los tíos!
Y ya, para rizar el rizo, todo el trazado de calles incluye acequias y canales junto con árboles de un tamaño. Total que si te subes a la terraza del ayuntamiento (cosa muy recomendable) tienes una vista de toda la ciudad y lo que ves es verdor y más verdor. Eso si… sigue haciendo un calor que se derrite uno! (Nos las dábamos muy felices con el aire acondicionado de la habitación hasta que se rompió por 2 días y tuvimos la “desierto full experience ” y fue mortal)

Picada con un Malbec en el parque San Martín, Mendoza

Picada con un Malbec en el parque San Martín, Mendoza


En uno de nuestros días mendocinos nos fuimos al parque nacional de Aconcagua. Aquí las cosas están cerca en kilómetros pero lejos en horas, 180km – 4h para llegar, ¡pero vamos que por 8 horas yo no dejo de ver este cerro!
Así que allá nos fuimos a pasar el día y a ver una piedra muy alta, que como mi amiga Eva recordará por Tasmania, una buena piedra a tiempo ¡es una alegría!
La cosa es que este cerro son palabras mayores claro, e inicialmente tienes un sendero de una hora hasta un mirador de la cara sur de la montaña. Si ya quieres acercarte más o incluso hacer cima, se necesitan permisos especiales (y carismos) y equipo de alpinismo ¡claro!

Mirador del cerro Aconcagua
La mala suerte fue que cuando llegamos estaban las “cumbres borrascosas” y no se veía tan bien la cima… sunapena! Pero bueno, la montaña impresiona igual.
Cosas que aprendí: a 3000m. de altura, por mucho aire fresco que sople, si hay sol te achicharras; recordatorio: de rodilla a tobillo en doloroso color “rojo cangrejo cocido”, ¡no sea no que pareciera suficientemente giri ya!

Y después de los momentos andinos a ¡tomar unos vinos! (Si, vale me podéis matar por esta rima 😜)
Pues como os contaba antes, a escasos 16km. de Mendoza empiezan los viñedos infinitos con unas cuantas, varias, muchas bodegas para visitar. También tienen mucho olivo y se pueden visitar las olivareras. Y nosotros que somos muy visitadores fuimos a ambas 🙂
En Mendoza es famosa la uva Malbec, que aunque de origen francés solo ha tenido tirón en Argentina, de donde es bandera. También tiene otras variedades ¡claro! mayormente Shiraz y Cabernet Sauvignon.
La cosa viene siendo ir de bodega en bodega, ver las instalaciones y hacer una cata… 😆😆😆😆😆
Aunque las bodegas están próximas hay cierta distancia así que nos alquilamos bicis y recorrimos la zona.

En bici por los viñedos
Estuvimos en tres bodegas, una olivarera y un patio cervecero. Probamos 12 vinos, 3 aceites y 1 cerveza artesanal (aunque varias veces 🍻). Y nos pasaron dos cosas muy curiosas, según estábamos en el patio cervecero entraron dos Zimmermänner** ante lo que yo flipé bastante, pero con los que terminamos de charla y risas. Como iban vestidos con el traje de carpinteros, sombrero incluido los locales estaban alucinando y las chicas de al lado los tomaron por piratas, bastante risión al respecto.
Robando uvas
La segunda cosa fue al devolver las “bicis borrachas” (como las llama mi madre) en Mr. Hugo. Llegamos un poco tarde, pero no le importó a nadie. Nos tomamos un zumo de piña fresquito para recuperar, charlamos un rato, nos despedimos y nos fuimos a la parada del colectivo (o bus). Según estamos esperando vemos que Mr. Hugo (que tendrá setentaitantos) se acerca en bici y le saludamos, pensando que iría a su casa. Pero no, resulta que venía a buscarnos para regalarnos una botella de vino, que no nos pudo dar antes por que había un policía por ahí, y esto y aquello… :O
Que puedo decir… ¡estaba muy bueno el vino de Mr. Hugo y lo hemos pasado bien en Mendoza!

**Zimmermann es una cosa curiosa del centro de Europa, yo creo que mayormente Alemania y Suiza. Viene de los gremios del 1700 o asi, en los que los aprendices para poder examinarse de maestro artesano pasaban un mínimo de 3 años deambulando por el país o por el mundo como es este caso, aprendiendo las técnicas de otros lugares. Siguen unas ciertas normas como no poder volver a 50km de tu casa, ser mayor de 30 y no tener hijos. Salen con 5€ y vuelven con los mismos 5€, porque el camino es para aprender y no para enriquecerse. Empiezan de manos de otro Zimmermann que les acompaña al principio del camino y vuelven cuando consideran su formación completa. Estos dos llevaban 6 y 4.5 años y habían estado por un montón de sitios…
Lo llamativo del tema a primera vista es que usan los trajes tradicionales y el aspecto es pintoresco cuanto menos… y aquí claro, flipaban bastante 😀

Blanca por el mundo

3 responses to “Entre viñedos y montañas en Mendoza

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